martes, 8 de septiembre de 2009

Resúmenes de las Fichas

9. Ficha 4717 Sinisi, L.: “Antropología Social Inglesa: La Teoría Funcionalista.” En: Lischetti, M. (comp.) “Antropología”. Ed. Eudeba. 1996. Pág.122-135.

La escuela funcionalista surge en Inglaterra alrededor de 1920. En la Inglaterra de fines del siglo pasado la Antropología había comenzado a crecer como disciplina científica y paulatinamente se descubren los “usos” que esta ciencia podía dar al imperialismo.
La llamada revolución funcionalista fue la que inició el camino de la antropología científica, dentro del marco y el auge del imperialismo británico, a través de sus más importantes creadores Malinowski y Radcliffe- Brown.
A fines del siglo 19 el capitalismo ha logrado su máximo desarrollo el cual se produjo a través de avances y retrocesos, apogeos y crisis. La lógica de los empresarios capitalistas era la ganancia y acumulación y éstas sólo pueden reproducirse si se vuelve a invertir en nuevos proyectos: modernización de la industria, creación de nuevas manufacturas y la consecuente búsqueda de nuevas colonias para obtener aquellas materias primas que ahora eran de vital importancia para las industrias monopólicas. Es por eso que a partir de 1885 las grandes potencias imperialistas deciden la penetración y colonización de África, Asia y Oceanía.
En un primer momento Gran Bretaña establece el método de administración directa, no solamente control económico de sus colonias, sino también control político. También se puso en práctica la administración indirecta, donde lo que se buscaba era el no cuestionamiento del sistema colonialista, sino por el contrario, a través de ciertas concesiones que se le otorgaban a los líderes locales, se pudiera lograr su legitimidad.
Lo que ahora necesitaba el imperio era “conocer” a las sociedades nativas, saber cómo “funcionan”, para poder ser administradas. Para ello se comienza a impulsar a la nueva antropología dentro del marco académico.
La estrecha relación que se establece entre el colonialismo y funcionalismo se puede detectar por los beneficios que ambos obtuvieron: para el colonialismo, la antropología funcionalista le sirvió como soporte ideológico y para esta escuela, la realidad colonial le permitió la posibilidad de desarrollar su metodología clásica: la experimentación y el trabajo sobre el terreno.
La teoría funcionalista está muy vinculada a los desarrollos que tuvieron las ciencias naturales durante el siglo pasado; es a través de Comte y su filosofía positivista donde se expresa la estrecha relación entre la biología y la sociología. Spencer establecería un estrecho paralelismo entre las sociedades humanas y los organismos biológicos. Spencer fue el primero en utilizar el término función para tratar de explicar la realidad social.
Durkheim fue la gran fuente de inspiración de la escuela funcionalista inglesa. Sus ideas marcaron el pensamiento de Malinowski, Radcliffe- Brown, quienes pusieron un marcado énfasis en la teoría de la integración de la cultura y la analogía entre el modelo orgánico y el funcionamiento social.

El funcionalismo de Malinowski
Creador de la escuela funcionalista inglesa. Malinowski argumentaba que la cultura se constituye como un todo funcional, integrado y coherente, que no se opone a la naturaleza, sino que la continúa. Es la respuesta organizada de la sociedad para satisfacer sus necesidades naturales a través de grupos institucionalizados. Considera a la cultura como un todo coherente y organizado, como un sistema total donde cada aspecto de la cultura sólo puede estudiarse en relación a un contexto mayor en el cual cobra sentido.
El funcionalismo intenta comprender el fenómeno social según el lugar que ocupa dentro del sistema total, y de las funciones que realiza; por eso decimos que sus estudios son sincrónicos, el corte se realiza en un breve periodo histórico.
Para este autor necesidad tiene que ver con el sistema de condiciones que se manifiestan en el organismo humano, en el marco cultural y en la relación de ambos con el ambiente físico. Cada necesidad se satisface con un tipo de respuesta cultural.
Malinowski distingue dos tipos de necesidades:
Äbiológicas: la satisfacción de estas necesidades son fundamentales para sobrevivir.
Äderivadas: las necesidades derivadas aparecen como consecuencia de la vida del hombre en sociedad, son las formas indirectas de satisfacer las necesidades básicas, llamadas también imperativos culturales porque modifican a las necesidades básicas. Las necesidades derivadas son las que organizan la conducta social mediante la creación de reglas o normas que garanticen la integridad y coherencia del grupo.

La cultura se organiza para satisfacer las necesidades individuales y sociales a través de las instituciones. Para este autor, el concepto de institución es la unidad de observación o unidad de análisis, lo que le permite al investigador comprender la cultura.
Toda institución tiene la función de satisfacer las necesidades básicas de cada sociedad, de otra manera la cultura no podría sobrevivir. La función tiene un sentido, responde a la necesidad exigida por la cultura.
- Teoría de la cultura: la cultura tiene una estrecha relación con la naturaleza, aunque la supera, porque es la respuesta organizada de la sociedad para satisfacer sus necesidades básicas por medio de grupos institucionalizados.
- Teoría de las necesidades: existen dos tipos de necesidades: básicas o biológicas y derivadas, que dan cuenta de la forma en que se manifiesta la cultura, modificando las necesidades básicas.
- El concepto de institución: a través de una institución se pueden comparar diferentes sociedades entre sí.
- El concepto de función: el nuevo sentido que le aporta este autor es que la función son todas aquellas tareas o cometidos sociales que sirven para satisfacer las necesidades básicas. Su cumplimiento es fundamental para la supervivencia y conservación de la sociedad.
- Teoría del cambio cultural: el contacto cultural se realiza de forma lineal, no conflictiva, por la interacción de partes iguales. Al describir y comparar de forma objetiva el proceso de cambio que se produce como consecuencia del contacto, Malinowski oculta los verdaderos móviles del colonialismo.

Aspectos metodológicos
Fue Malinowski el que puso una marca innovadora en lo que conocemos como la metodología clásica de la antropología el “trabajo de campo” o la permanencia prolongada sobre el terreno. Sólo a través del trabajo de campo, puede el investigador interiorizarse y comprender a la sociedad estudiada. Creó también algunas técnicas como la observación participante, el informante clave marcando una ruptura con la antropología evolucionista del siglo 19.

Rupturas y continuidades con la escuela evolucionista
La crisis que presenta el modelo evolucionista en el 1900 está relacionada con las propias dificultades del imperialismo inglés, que necesita ahora adoptar el proceso de colonización a las instituciones locales. Tanto Malinowski como Radcliffe- Brown pensaban que la teoría evolucionista podía explicar el progreso social. Pero se comienzan a dejar de lado algunos presupuestos metodológicos por considerarlos etnocéntricos.
Otro eje de ruptura fue el nuevo tipo de práctica teórica. El investigador funcionalista no sólo teoriza sobre la sociedad estudiada, sino que también explorará sobre el terreno (trabajo de campo) para obtener los datos de fuentes primarias (informantes). Lo que importa es comprender a la sociedad desde su interior y no a través de construcciones especulativas como la de los evolucionistas, que reconstruían secuencias que iban de lo inferior a lo superior.

Enfoque estructural- funcionalista
Dentro del funcionalismo británico, encontramos otro enfoque que fue delineado por Radcliffe- Brown. Toma de Durkheim la importancia que este autor le asigna al contexto social y al papel que cumple el hecho social en la explicación científica. Retomará también la idea de función con el agregado de que los fenómenos sociales tienen que estar relacionados con la “estructura social”, de aquí el nombre Estructural Funcionalismo.
Uno de los elementos diferenciadores más importantes entre el funcionalismo de Malinowski y el de Radcliffe- Brown será el concepto de estructura social.
La estructura se define a través de un hecho social, empíricamente observable como son las relaciones sociales entre los individuos que desempeñan roles. Esto conforma un sistema social, objeto de estudio de la antropología. La estructura social es la realidad misma, esta perspectiva lo diferenciará del estructuralismo de Levi- Strauss. Para éste último, la estructura es invisible y subyacente, tiene que ver con modelos teóricos y abstractos que construye el investigador a partir de la realidad observada.

A partir de definir la estructura social como la red de relaciones sociales visibles, Radcliffe- Brown privilegió en sus estudios el análisis de los sistemas de parentesco. Un sistema de parentesco es un sistema de relaciones diádicas entre persona y persona en una comunidad, siendo regulado el comportamiento en cualquiera de estas relaciones en mayor o menor grado, por los usos sociales.
Mientras que las estructuras sociales pueden cambiar, las formas estructurales son mucho más estables. La estabilidad y la unidad de la sociedad son las condiciones que presuponen los planteos teóricos de Radcliffe- Brown a través de los conceptos de integración, equilibrio y solidaridad.

En los presupuestos básicos del estructural- funcionalismo vuelven a aparecer categorías como integración, totalidad, solidaridad, equilibrio, pero redefinidas ahora dentro del marco de la estructura. El antropólogo debe conocer los rasgos sistemáticos de la cultura, y buscar de qué forma las estructuras y las instituciones de una sociedad se interrelacionan entre sí para formar un sistema social. El sistema tiende a la estabilidad y al equilibrio, mediante la unidad y solidaridad de las partes con el todo.
Para Radcliffe- Brown la función de cualquier tarea o cometido social consiste en el valor fundamental que se le asigna en el mantenimiento y la continuidad estructural. Su concepto de función establecía una dependencia respecto de la analogía orgánica.
Todo sistema estructural tiene un tipo de unidad que se denomina unidad funcional, para lograr la estabilidad duradera del sistema, evitándose así los conflictos que atentan contra el mantenimiento de la estructura social.

Metodología
Radcliffe- Brown afirmó que el método de la antropología debe ser inductivo y generalizador, cuyo objetivo es establecer leyes sociológicas universales. El antropólogo debe recoger las regularidades observables en el trabajo de campo, para luego reordenarlas en la forma de generalizaciones empíricas o leyes. No se pretende explicar sino describir la realidad.

8. Ficha 4648 Díaz Polanco, H.: "Contribución a la crítica del funcionalismo". En: Teoría en Marx, Durkheim y Weber". Ed. Casa Chata. 1984. Pág.109/153.

Qué sucedió en la antropología después de Morgan

Las elaboraciones posteriores en antropología tienden primero a descartar por completo el enfoque evolucionista clásico y finalmente retomarlo sobre otras bases. Son respuestas científicas a nuevas condiciones históricas. Son estas nuevas necesidades del sistema capitalista, en sus diversas condiciones, las que generan nuevos enfoques en antropología.

S. XIX. Francia. Pensamiento positivista→ concepción teórica particular que conjuga una mirada:
Ähacia lo futuro: desarrollar y proyectar hacia lo futuro a la nueva sociedad que se comenzaba a conformar,
Ähacia lo pasado: había que proteger el nuevo orden contra la amenaza que todavía implicaba la nobleza.
El positivismo nace bajo el lema “Orden y Progreso”

El primitivo lema positivista de orden y progreso, con el evolucionismo clásico se reduce al progreso y, con el pensamiento sociológico posterior, al orden. Con el énfasis en el orden, que determina condiciones históricas nuevas, desaparece del pensamiento social la preocupación por la historia.

En adelante lo que interesa es el sistema sincrónico: estudiar la sociedad a fin de establecer sus leyes de funcionamiento equilibrado y detectar, las expresiones de desviación que atacan al orden, con el objeto de descubrir los procedimientos que contribuyan a controlarlos adecuadamente.
Esta nueva concepción marca la crisis del evolucionismo.

Aparecerá la teoría funcionalista y simultáneamente la llamada antropología aplicada. Ahora carecen de interés las reconstrucciones históricas y los esquemas evolutivos. Lo que importa es estudiar las sociedades colonizadas, a fin de ofrecer medidas y procedimientos que conduzcan a un proceso de transformación dentro del orden.
El funcionalismo responderá a estas nuevas exigencias. Se preocupará por las sociedades primitivas contemporáneas, desarrollando un sistema analítico que todo lo explica por la función de o los fines que cumple cualquier institución o elemento de la sociedad, tendiente a mantener la armonía y el equilibrio del sistema en su conjunto. Así no se requiere acudir a la historia para explicar la naturaleza y el carácter de la sociedad, se puede realizar exclusivamente un estudio sincrónico.

El principio de la “universalidad funcional” que postula que todos los elementos de la sociedad contribuyen a mantener el todo en equilibrio y armonía, no lleva a los funcionalistas a plantear un “inmovilismo”, por el temor a que cualquier cambio produzca desequilibrios o desajustes. Al contrario, el papel del funcionalismo es justamente hacer posibles tales cambios, pero sin que se produzcan los desajustes. Se trata de poder establecer las funciones que realiza el elemento que se desea cambiar, a fin de sustituirlo por otro que cumpla similares “funciones” en el sistema; así se garantiza el cambio sin desajustes peligrosos.

La otra línea de combate frente al evolucionismo es el relativismo cultural que surge en los Estados Unidos con Franz Boas. Este enfoque acusa al evolucionismo de etnocentrista, rechazando la noción de progreso. No existen culturas superiores o inferiores, como plantea el evolucionismo, sino solo culturas diferentes. Es decir, niega que existan criterios aceptables para establecer el desarrollo de una sociedad respecto de otra.

Finalmente en los años 50 verán el resurgimiento del enfoque evolucionista, esta vez bajo el signo de la concepción multilineal. El evolucionismo multilineal o neoevolucionismo no va a poner en duda que, en sus grandes trazos, las sociedades pasan por diversas etapas evolutivas; pero rechaza la idea de que estas etapas son necesarias y que están colocadas sobre una sola línea de desarrollo. O sea, no se acepta la necesaria universalidad de las fases de evolución y se conciben líneas evolutivas diversas y no una sola.

La noción del sistema total. Holismo funcionalista y holismo dialéctico

La noción de función es central en esta teoría pero se trata sólo de uno de sus postulados fundamentales, al lado del cual hay que tener en cuenta otros que conforman la estructura completa de la teoría.
Noción nuclear en la teoría funcionalista: la noción de sistema total o de totalidad sistémica.
Mientras el evolucionismo procura entender los hechos sociales según su proceso de desarrollo o de acuerdo con la influencia de las etapas previas sobre las posteriores, y el difusionismo toma el camino explicativo de la influencia entre las culturas por contacto o transmisión, el funcionalismo comienza a plantearse un modelo analítico que, sin acudir a la información de etapas anteriores, a datos históricos o a procesos de difusión cultural de rasgos aislados, intenta comprender el fenómeno social según la posición que ocupa en una totalidad determinada y de las funciones que realiza en ese conjunto complejo.

Se entiende a la sociedad como un sistema integrado de partes. Las partes están interconectadas, son interdependientes, y no es posible entenderlas sino conforme a la medida en que entran en la composición de un conjunto mayor en el que cobran significado. Noción de sociedad como sistema total, integrado e interdependiente.

Es necesario distinguir el holismo funcionalista del holismo marxista:
a) Mientras los funcionalistas se circunscriben a fijar su atención en una parte de la sociedad y a establecer que esa parte se halla funcionalmente relacionada con los demás elementos del conjunto social, al tiempo que eluden el análisis del conjunto, los marxistas tienen siempre, como mira principal, el entendimiento de ese conjunto y de sus transformaciones, como paso previo al entendimiento de las partes.

b) Mientras el funcionalismo utiliza la noción holística por el interés de explicar las partes que se han escogido como objeto de estudio, en el método dialéctico la concepción holística tiene como fin primordial explicar la totalidad, con lo que se accede a un entendimiento de las partes que la integran. Hay una diferencia sustancial entre el funcionalismo y el marxismo, por lo que respecta a la pregunta que se hacen frente a la totalidad: el funcionalismo se pregunta de qué modo la totalidad permite explicar la parte, mientras que el marxismo centra sus preocupaciones por la totalidad misma.

c) Una diferencia más radical se expresa en lo que respecta al tipo de totalidad. Los funcionalistas pueden considerar como totalidad desde una comunidad folk, un club, una pandilla hasta una familia. Para el marxismo la totalidad adecuada es la unidad del sistema capitalista mundial.

d) Mientras que para los funcionalistas la totalidad se caracteriza por una interdependencia equilibrada de las partes, para los marxistas esa interdependencia es desigual, o sea, se postula que existen grados de interdependencia de las partes que integran el todo.

El modelo organicista en el análisis funcional

Existe en la base del enfoque funcionalista un modelo de naturaleza organicista.
En el momento en que aparece en la teoría la noción de función se filtra a través de ella simultáneamente un modelo organicista. Cuando se utiliza un modelo organicista para el estudio de las sociedades, se derivan dos postulados que nos permiten observar con claridad la inconveniencia de tal procedimiento.
En primer lugar, aparece ligado con el concepto de función, la noción de necesidad. Durkheim define: la función de una institución social es la correspondencia entre ésta y las necesidades del organismo social.
Parsons no habla específicamente de necesidades, sino de prerrequisitos funcionales.
Este autor menciona dos prerrequisitos funcionales (necesidades del sistema) que debe respetar todo complejo social que merezca el nombre de tal:

a- que un sistema social no puede estar estructurado de manera que sea radicalmente incompatible con las condiciones de funcionamiento de sus actores individuales componentes, en cuanto organismos biológicos y en cuanto personalidades o con la integración relativamente estable de un sistema cultural;

b- que tiene que haber una proporción suficiente de actores adecuadamente motivados para actuar de acuerdo con las exigencias de un sistema de roles, y además, se tiene que evitar que las pautas culturales fallen y generen conflictos.

La segunda cuestión que se halla unida al uso de un modelo organicista, en el análisis de grupos humanos, es la relativa a la concepción de lo patológico. De lo que se trata es que la aplicación de un modelo organicista implica el uso de nociones de estado de salud y enfermedad de los sistemas sociales, lo que determina también dificultades muy graves para la teoría funcionalista.
La aplicación de un modelo organicista al estudio de fenómenos sociales suscita graves problemas que dificultan seriamente la comprensión de las especificidades de los complejos sociales.

Cambio y análisis histórico en el funcionalismo

En primer lugar, Radcliffe- Brown no incluye la dimensión histórica como un elemento central de su instrumento explicativo. Sin embargo se debe aceptar que la falta de la dimensión temporal no quiere decir un rechazo de la historia como instrumento explicativo. La racionalización de este autor para explicar la falta susodicha, es la siguiente: ella se debe al objeto de estudio al que se enfrenta como antropólogo: sociedades llamadas primitivas en las que no existen informes históricos.
La disculpa de que no se tiene en cuenta lo histórico porque se carece de datos históricos, es demasiado fácil para ser siquiera aceptable y verosímil.

Los funcionalistas desde el principio se negaron a tomar en consideración a la historia y se negaron de esa manera aún a reconocer que las sociedades primitivas tienen su propia historia. Es decir, no es que no se disponía de datos históricos de esas sociedades primitivas, sino que se niega teóricamente en principio la existencia de una historia para esos complejos sociales.
Esta posición se encuentra relacionada con las necesidades ideológicas del colonialismo, cuyo proyecto de expansión y explotación era justificado por esta idea de someter a sociedades que carecían hasta de una historia propia.

Radcliffe- Brown sostiene que el cambio social debe ser tenido en cuenta, pues a lo largo de un espacio de tiempo suficiente, la propia forma de vida social sufra cierta modificación o cambio. Una descripción sincrónica nos muestra una forma de vida social tal y como existe en un momento determinado, mientras un informe diacrónico nos pone al tanto de los cambios durante un periodo de tiempo.

Este autor sostiene que los cambios ocurren en una estructura real (realidad concreta, existente realmente); pero la forma estructural (que es lo que el investigador de campo describe) muestra una continuidad a través del tiempo. De esa manera, el autor acepta el cambio en la estructura real, mientras resta importancia a ese proceso cuando se trata de construir su modelo de esa estructura, o sea, cuando presenta su análisis de la forma estructural.

Teóricamente el funcionalismo no incluye la historia y el cambio en su enfoque, puesto que en términos de los modelos que construye, en términos analíticos, el tiempo, el conflicto y el cambio están ausentes.
Parsons concibe al cambio a través del estudio de los diversos estados de los sistemas. Propone una descripción sistemática y precisa de los estados de los sistemas a través del tiempo y de las similitudes y diferencias entre diferentes sistemas.
Otra manera funcionalista de concebir el cambio consiste en visualizar al sistema como un conjunto en el que se introducen elementos nuevos. Con la introducción de esos elementos se produce una perturbación y, para que el sistema recupere el equilibrio, es necesario que haya un proceso de ajuste de esta perturbación, a la nueva situación. La aparición del ajuste a la perturbación nos revela la verdad: nos denuncia el verdadero modelo teórico de carácter estático que está detrás.
Se admiten los cambios en la estructura real, o se advierte que en los sistemas aparecen elementos nuevos; pero esas transformaciones no reciben un tratamiento teórico adecuado, disolviéndose en la forma estructural o en el sistema en estado de equilibrio cambiante; ambas imágenes estáticas de la realidad.



6. Ficha 4799 Ficha de circulación interna de la cátedra Nº 2:

La biologización de la teoría sociocultural surgió como producto de la necesidad de contrarrestar las ideas igualitarias que, propugnadas por el estado capitalista y liberal, amenazaban con diluir las jerarquías sociales. Se recurre a lo biológico para construir una diferencia que sea infranqueable, es decir, que no pueda ser transpuesta o modificada.

El siglo 19 fue el siglo en que los procesos biológicos se convierten en un asunto de estado. Los nuevos conocimientos acerca de esos procesos dieron la posibilidad a los gobernantes de implementar políticas directamente vinculadas al control de las condiciones de vida de sus poblaciones, en un momento en que el capitalismo industrial le interesaba justamente controlar las condiciones de salud de las poblaciones obreras para obtener su mayor rendimiento laboral. Es decir, mantener la salubridad de la “fuerza de trabajo” al menor costo posible se convirtió en un asunto de Estado, de importancia central, para continuar el desarrollo industrial de las potencias capitalistas.

Si bien la Antropología se constituye como disciplina científica a mediados del siglo 19, el pensamiento antropológico puede rastrearse durante la Ilustración. Asimismo se estaba constituyendo una visión sobre la salud que ponía el acento en la “higiene” y las distintas formas de intervención del Estado para controlar los peligros sanitarios. A principios del siglo 19 el llamado “higienismo” comenzó a implementarse a través de algunas sencillas estrategias urbanas. De la mano de los avances en las ciencias de la vida emergían debates sobre los conceptos de raza, evolución, monogenismo, poligenismo, selección natural, eugenesia, etc.
Hacia fines del siglo 19 la antropología jugó un papel fundamental en la consolidación de la teoría higienista. El discurso antropológico sostenido por los médicos hacía referencia a las diferencias biológicas y morales, se definían los males y peligros y para prevenirlos se prescribían formas de comportamiento.
Conceptos centrales del higienismo: la intervención, la prevención y la estadística.

En el siglo 19 se identificaba progreso con salud, atraso con enfermedad, se asociaba clase pobre con clase peligrosa, o sea, pobreza con inmoralidad.
Se pide a las ciencias biomédicas que expliquen e intervengan sobre realidades complejas que incluyen variables socioculturales que son dejadas de lado como factores explicativos; así se va consolidando una progresiva “biologización de lo cultural”. En este contexto se instaura una disciplina como la antropología cuyo objeto de estudio se constituye desde el origen en el “otro cultural”.
Una de sus ramas más conocidas fue la Somatología que nace claramente encuadrada en el positivismo poniendo en práctica el método científico mediante la medición y la clasificación de las distintas partes del cuerpo humano.


La instrumentación de lo biológico como fundamentación del racismo

Es en esta época en la que la discriminación racial adquiere una serie de caracterizaciones que la sistematizan ligándola a la estructura y la organización social del capitalismo expansionista.
En el siglo 19 los países europeos debían “acompañar”, por un camino superador de las etapas sociales, a las “sociedades primitivas” para llegar a la cúspide del progreso representado por las sociedades metropolitanas. El racismo proveyó el argumento científico neocolonial capitalista, funcionando ideológicamente como legitimación.
Si bien en todos los tiempos se ha colonizado, a fines del 19 se va a pretender, además, estudiar científicamente los pueblos que se colonizan y colonizar científicamente.
Frente al deber “moral” de ayudar a los pueblos primitivos en su camino hacia el progreso, las potencias colonialistas adoptaron estrategias diferentes.
La idea de raza trascendió toda división ideológica y fue adoptada por intelectuales y políticos de las más diversas tendencias como un instrumento clave para entender el desarrollo de sus sociedades. La idea de preservar científicamente la pureza racial de una población era compartida por los grupos más progresistas del espectro político.

Todo el entorno humano se puede entender como una “construcción social”, en dos niveles de análisis. Por un lado, ya no admite discusión que las condiciones sociales de existencia de una población condicionan o determinan las características biológicas de la misma. Por otro lado, todo el entorno biológico y ambiental es una construcción social porque la forma en que es conceptualizado y entendido depende de los conceptos construidos para tal fin en el marco de cada una de las culturas.



7. Ficha 4742 Conrad, P. Sobre la medicalización de la anormalidad y el control social. En: Ingleby. D (ed) Psiquiatría crítica. La política de la salud mental. Grijalbo. Barcelona.1998. Pág. 129-138.

La medicalización de la anormalidad y el control médico social que acompaña predominan de forma creciente en las modernas sociedades industriales.
El interés se centra en la medicalización del comportamiento anormal: la definición y la etiquetación del comportamiento anormal como problema médico, como enfermedad, que obliga a la clase médica a aportar algún tipo de tratamiento para el mismo. Se desarrolla una creciente utilización de la medicina como agente de control social, típicamente como intervención médica. La intervención médica como forma de control social pretende limitar, modificar, regular, aislar o eliminar el comportamiento anormal socialmente definido utilizando medios médicos y en nombre de la salud.

La construcción social de la enfermedad
La enfermedad es la presencia del morbo en un organismo impidiendo el funcionamiento, o el “buen funcionamiento” de los órganos fisiológicos del mismo. Otros han dicho que la enfermedad y el morbo son entidades separadas y que, por lo tanto, pueden analizarse por separado. Según este punto de vista, el morbo es un estado fisiológico y la enfermedad es un estado social presumiblemente causado por el morbo.
En agudo contraste con el punto de vista positivista se encuentra la posición cultural relativista: una entidad o condición es un morbo o una enfermedad sólo si como tal es reconocida y definida por la cultura. Esta postura relativista tiene cierto crédito, quizás en el caso de lo que llamamos “enfermedades mentales”, pero se la critica por minimizar la naturaleza orgánico- fisiológica de la enfermedad y el morbo.
La enfermedad y el morbo son construcciones humanas, no existen sin que alguien las reconozca y defina.
Los fenómenos biofisiológicos son los que utilizamos como base para etiquetar una condición u otra como enfermedad o morbo; los fenómenos biofisiológicos en sí mismos no son enfermedad ni morbo.
Las enfermedades son juicios que los seres humanos emiten en relación con condiciones que existen en el mundo natural. Son esencialmente construcciones sociales, construcciones hipotéticas creadas por nosotros mismos. Como son juicios sociales, las enfermedades son juicios negativos. Una entidad a la que se etiqueta como enfermedad o morbo es obviamente considerada indeseable.
Llamar a algo “enfermedad” en la sociedad humana tiene consecuencias independientes de la condición biológica del organismo. La diagnosis médica afecta el comportamiento de las personas, las actitudes que adoptan ante sí mismas y las que los demás adoptan ante ellas.
La enfermedad es una construcción social basada en el juicio humano de cierta condición existente en el mundo. Si bien se basa en parte en los conceptos culturales vigentes sobre qué es el morbo, este proceso social evaluativo es central más que periférico al concepto de enfermedad y morbo. Tanto la diagnosis como los tratamientos se fundamentan en estos juicios sociales; no se puede separarlos.

Enfermedad y anormalidad
Parsons conceptualizó la enfermedad como anormalidad principalmente debido a su amenaza para la estabilidad de un sistema social a través de su impacto en el desempeño del rol.
La anormalidad que aparece como intencionada tiende a ser definida como delito; cuando aparece como no intencionada tiende a ser definida como enfermedad. Dado que tanto la criminalidad como la enfermedad son formas de designar la anormalidad, se hace necesario distinguir entre las dos, especialmente en relación con los mecanismos de control social apropiados.
Las respuestas sociales a la criminalidad y a la enfermedad son diferentes. Parsons explica que existe para los enfermos un “rol del enfermo” culturalmente disponible que sirve para legitimar condicionalmente la anormalidad de la enfermedad y encauzar al enfermo hacia la relación reintegradora doctor- paciente, minimizando, por ende, su carácter perjudicial para el grupo o la sociedad. En el rol del enfermo está implícita la idea de que la medicina es una institución de control social. Como legitimador del rol del enfermo y como curador que vuelve a colocar los enfermos en sus roles sociales convencionales el médico funciona como agente de control social.
Tanto la criminalidad como la enfermedad son formas, socialmente construidas, de designar anormalidad.

Ficha 4694- Díaz Polanco, H.: "Morgan y el Evolucionismo".

A lo largo del siglo 19 un fenómeno se producirá en los países más avanzados de Occidente: la llamada revolución industrial. Ello provoca dos movimientos:
a) el desarrollo del capitalismo en profundidad y b) en extensión.
El desarrollo en profundidad, implica un crecimiento interno del sistema capitalista, a costa de la disolución de los sistemas y formas sociales precapitalistas.
El desarrollo en extensión se produce por la expansión fuera de las fronteras nacionales, absorbiendo regiones que se habían mantenido fuera de la esfera del influjo capitalista. Éste significaba la expansión colonial.

El desarrollo del capitalismo implicó para occidente un doble encuentro: el encuentro internamente con la heterogeneidad que estaba presente aún en su propio seno, y el encuentro con sistemas económicos, sociales, políticos radicalmente distintos de los conocidos en los países civilizados. Se habría de producir una especie de división científica del trabajo entre la sociología y la antropología.
La nueva ciencia antropológica nacía con el fin de estudiar y situar en un esquema de racionalidad a esas sociedades no occidentales que debían ser integradas al sistema capitalista en expansión. Es preciso que la nueva ciencia defina el carácter de esa otredad.
Lo que propone el evolucionismo es un esquema en el que esas sociedades occidentales ocupan una posición inferior en la escala de progreso de la humanidad, mientras que las sociedades capitalistas ocupan el peldaño más alto de desarrollo, el estadio de la civilización.

La idea de progreso es una noción central en la concepción evolucionista que hace referencia, en este siglo, a la producción de bienes materiales cada vez más perfeccionados y las relaciones sociales cada vez más complejas, a través de etapas largas y laboriosas. Ahora se puede ordenar racionalmente a las diversas sociedades, de acuerdo una escala de progreso, basada fundamentalmente en el desarrollo tecnológico.
Detrás de la noción de progreso, se desliza el criterio de su necesidad y su carácter deseable que lleva al resto de las sociedades a atravesar por las mismas etapas y avanzar hacia el mismo punto que llevó a Occidente a su presente estadio.

El proceso de expansión colonial encontraba un sólido fundamento ideológico. La expansión colonial y el evolucionismo van de la mano a lo largo del pasado siglo. El evolucionismo proporciona la justificación ideológica para el desarrollo del capitalismo en extensión.
A su vez, el siglo del evolucionismo es también el de la filosofía positivista.

La teoría evolucionista de Morgan

1. De las artes de subsistencia a las ideas originales
Morgan realiza la síntesis más elaborada del pensamiento antropológico evolucionista del pasado siglo.
Engels asegura que Morgan descubre la teoría materialista de la historia “a su modo”. Por primera vez fuera del marxismo, se intenta comprender las diversas fases por las que atraviesa la humanidad a lo largo de la historia, utilizando como criterio la manera en que los hombres, en sociedad, se procuran los medios de subsistencia, y además tomando en consideración los inventos y descubrimientos que la propia actividad del hombre le hace alcanzar.
Así, combinando las distintas artes de subsistencia con las invenciones y descubrimientos, Morgan propone el esquema de tres períodos étnicos: salvajismo, barbarie y civilización. Estas artes de subsistencia cobran un papel importante como motor del desarrollo evolutivo; el dominio sobre estas “artes” le permite al hombre pasar de una etapa a otra. Las grandes épocas del progreso humano se han identificado con la ampliación de las fuentes de subsistencia. El éxito de la especie sobre la naturaleza se convierte en un criterio objetivo del progreso.
Las artes de subsistencia no pueden entenderse sino en su vinculación con los inventos y descubrimientos. Tales inventos asumen un papel dinámico que empuja hacia adelante a la sociedad, haciéndola elevarse hacia una nueva etapa de progreso.

Con respecto a la vertiente idealista de Morgan, éste sostiene que el progreso humano se debe considerar no sólo a través de los inventos y descubrimientos, sino también a través del desarrollo de las instituciones. Las instituciones no están determinadas a través de adecuadas mediaciones, por el desarrollo de la vida material, sino que dependen de ciertas ideas originales o principios primarios del pensamiento. Se habla aquí de dos líneas independientes de investigación, una a través de los inventos y descubrimientos, y la otra a través de las instituciones primitivas.
Marx había afirmado que el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual, en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. De acuerdo con el esquema de Morgan por el contrario, las ideas originales se caracterizan precisamente por ser independientes de toda experiencia, son previas al hombre en tanto ser social.
La concepción morganiana del proceso evolutivo combina dos motores o fuentes: las invenciones o descubrimientos, provocando las artes de subsistencia, y las ideas originales que con su desenvolvimiento determinan las instituciones.

2. La concepción morganiana de la propiedad

Morgan había considerado a la propiedad entre los hechos que indicaban el desarrollo subsiguiente de ciertas ideas, pasiones y aspiraciones, junto a fenómenos como la religión, la familia o el gobierno. La propiedad, al expresar justamente la silueta de las relaciones de producción, nos coloca en la estructura económica de la sociedad. De manera que, cuando Morgan se dedica a establecer correlaciones, incluso con claras direcciones causales, entre la propiedad y los demás elementos superestructurales de la sociedad reencuentra el hilo conductor del análisis materialista.
(Un factor de la estructura económica se constituye en motor y, simultáneamente, establece su vinculación con fuerzas productivas, al tiempo que determina los elementos superestructurales).
Desde el principio Morgan señala esta doble vinculación de la propiedad, tanto respecto a la base material, como a las manifestaciones superestructurales. El desenvolvimiento de la propiedad está estrechamente relacionado al aumento de los inventos y descubrimientos, y el adelanto de las instituciones que señalan los diversos períodos étnicos del progreso humano.

El control sobre los medios de producción es el que define cierta forma de propiedad.
La propiedad privada sobre los medios de producción es la responsable, tanto de la desigualdad social, como de los sistemas de dominación.
Morgan concibe la desigualdad social como fruto del desigual control sobre los medios de producción.

3. Los vicios evolucionistas en la sociedad antigua

La obra de Morgan contiene vicios evolucionistas al asignar un carácter de universalidad a lo arcaico y en suponer la universalidad del fenómeno partiendo de la consideración de su función positiva. En esta última incurre en el error de proponer como explicación de la universalidad de un fenómeno, las consecuencias que provoca, o los propósitos o fines que cumple.
Estos procedimientos contribuyeron a convertir la concepción de Morgan en un esquema evolucionista unilineal, en tanto que supone que todas las sociedades atraviesan básicamente por las mismas etapas, procesos o instituciones.
La insistencia en el orden lógico, a su vez, está relacionada con su fe en el progreso.
Morgan se distingue radicalmente de los primeros positivistas de su siglo por el hecho de que no enfatiza más el orden o la estabilidad, sino el progreso y, además, por la circunstancia de que establece criterios materiales para discernir la evolución social.

3. Ficha 4609 Boivin, M, Rosato, A., Arribas, V,: “Introducción”. Cap. 1: “La construcción del otro por la diferencia” En: Constructores de otredad. E

Introducción
La antropología es definida como el estudio de la otredad cultural, de la alteridad cultural o de la diversidad cultural. La antropología es una “construcción”, ya que se constituye como ciencia a partir de construir explicaciones sobre la “otredad cultural”. Fundamentalmente construyo una imagen, un modelo de la otredad. Donde ese otro cultural no respondió a un “hecho empírico real”, sino que fue un objeto construido de manera científica por las distintas teorías que dominaron en cada momento histórico. Así, la teoría evolucionista construyó su objeto, al que explicó a partir de la diferencia cultural, el otro como diferente al nosotros.

Pueden distinguirse tres momentos como constitutivos de la antropología en Europa y EEUU:

1-A fines del siglo 19 fue el momento en el cual la antropología se constituyó como ciencia y la teoría que dominó el discurso fue el evolucionismo.
La revolución industrial, producto de cambios tecnológicos importantes, generó nuevas diferencias de: clase, nacionales, étnicas y “problemas” sociales los cuales explicaron las ciencias sociales. El encuentro de los europeos con otras culturas distintas dio el pie a la primer teoría científica sobre la diferencia, el evolucionismo, explicándola a través del concepto de evolución. El método de la antropología fue el comparativo.

2- Se desarrollo entre las dos guerras mundiales, caracterizado por una “diversidad” de teorías que tuvieron en común el intento de explicar la diversidad cultural.
En la antropología se producen dos hechos importantes: la crisis del evolucionismo y la separación de la ciencia en escuelas nacionales, apareciendo la escuela británica, el estructuralismo y funcionalismo inglés, el particularismo histórico en EEUU, y la escuela histórica – cultural en Alemania, la escuela sociológica francesa. Todas estas tuvieron en común la crítica al evolucionismo, las técnicas que estos utilizaron. Así introdujeron la observación como técnica privilegiada implicando trasladar al investigador a las sociedades. Otra crítica fue respecto al método comparativo porque comparaban los valores de la sociedad occidental, acusados de etnocéntricos. Así se lo sustituyó por el relativismo porque cada cultura es una configuración entendible en sus propios términos elaborando teorías relativistas.

3- Comienza luego de la segunda guerra mundial, donde las teorías anteriores seguían siendo dominantes y aparecen las “otras” antropologías, las “no occidentales” planteando teorías alternativas sobre la otredad cultural. Al transformarse las sociedades primitivas se transforman las prácticas de los antropólogos. Estas transformaciones fueron diversas: hubo una desaparición física cuantitativa por la guerra, las enfermedades, que llevó a un genocidio. Una transformación cualitativa hacia formas occidentales de vida, y la desaparición cultural denominada etnocidio o genocidio cultural. Estos fueron cambios forzados por la colonización, pero lo que en realidad cambió fue la mirada sobre el “otro” que tenía occidente y la de la antropología sobre las otras culturas, ya que la práctica de dicha ciencia se adaptó a las nuevas realidades.
En ese sentido Levi- Strauss, fundador del esructuralismo, sostiene necesario “partir de las partículas y fragmentos de restos que aun se pueden reunir”. O sea, es necesario construir un modelo teórico de sociedad que ayude a comprender los fundamentos básicos de la existencia humana.
Levi-Strauss plantea tres niveles del quehacer antropológico: 1- etnografía; 2- etnología (estudio comparado de las distintas culturas); 3- antropología estructural, que son estructuras constantes comunes a todas las culturas.
De ese modo la antropología tuvo un giro teórico y metodológico importante, se proveyó de las técnicas de otras disciplinas y de otras teorías sociales. Lo que llevó a una mirada fragmentada, orientada en los problemas de las sociedades y/o culturas, de esta manera surgen las diferentes especialidades: a. económica, a. rural, a. política, a. urbana, etc. En esta etapa aparecen también los antropólogos “nativos” que estudiaban sus propias sociedades.

Capitulo 1- La construcción del otro por la diferencia

Para Tylor la humanidad era única, su particularidad residía en la “capacidad de generar cultura”. La naturaleza y la cultura son constitutivas de la especie humana, según Tylor la cultura se concebía como esencia que completaba la naturaleza gracias a “los procesos superiores del sentimiento y de la acción, pensamiento y lenguaje, conocimiento y arte”.
La cultura es un todo complejo que comprende conocimientos, creencias, artes, moral, derecho, costumbres y cualquier capacidad y hábito adquirido por el hombre como miembro de una sociedad. Siendo la continuidad “natural” de la naturaleza, su producto “superior”, dependiente de las propiedades generales de la mente, resultado de sus transformaciones en el tiempo.
Tylor al concebir a la cultura como capacidad o hábito adquirido introduce entre este orden y el natural, una segunda distinción. En el orden natural recibe características innatas por herencia biológica y en el orden cultural, a través del aprendizaje, características adquiridas.

Las semejanzas y diferencias culturales en un esquema evolutivo de la humanidad: salvajismo, barbarie y civilización. El modelo estadial se construyó sobre una serie de postulados sobre las semejanzas y las diferencias culturales. Respecto a las semejanzas Tylor remarca la unidad psicobiologica de nuestra especie, sosteniendo como primer principio la uniformidad, refiriendo a la igualdad de la naturaleza física del hombre y a la igualdad en las condiciones de vida. Además Morgan postulaba “la identidad específica del cerebro en todas las razas humanas” y agregaba que “sometidos a condiciones similares, las necesidades han sido sustancialmente las mismas”. Para Morgan las semejanzas se explicaban por la igualdad de la naturaleza física del hombre, por la igualdad en las condiciones de vida y sobre todo por el origen común.
La cultura al ser un producto de la naturaleza, es al igual que ésta, una sola. Y del mismo modo se postula que la cultura al ser producto de la naturaleza está sometida a un proceso de cambio (evolución), es decir, a un proceso de diferenciación evolutivo. Por lo tanto la cultura presenta diferentes grados de evolución, la diferencia cultural es de grado. El grado representa la medida del progreso y ésta medida indica un nivel de acopio y de generación cultural. El cambio es gradual y la gradualidad implica, flujo de tiempo y a la vez, se despliega según una progresión geométrica. El cambio de un grado a otro se produce en función de una relación entre tiempo y acumulación.
La evolución cultural es una ley natural, universal y necesaria. El progreso cultural a diferencia de la evolución natural se transmite por aprendizaje, mientras aquella lo hace por herencia biológica.
Los evolucionistas distinguieron respecto a la evolución cultural dos procesos distintos de cambio, uno referido a los aspectos materiales de la cultura y otro a los aspectos no materiales. Los aspectos materiales son aquellos asociados a la subsistencia, en tanto inventos y descubrimientos y mantienen una relación progresiva, es decir de avance, de acumulación, se trata de un proceso de adquisiciones, de acopio.
En el caso de la evolución de los bienes materiales, el movimiento de lo simple a lo complejo refería al aumento de cantidad (volumen) de cosas y de conocimientos y al incremento del quantum de satisfacción lograda.
La lógica evolutiva de los aspectos no materiales es distinta. Morgan se refiere en este caso al universo de las ideas e instituciones, y afirma que estas evolucionan por un proceso de desenvolvimiento a partir de ciertos principios primarios del pensamiento. La evolución de las ideas e instituciones supone el desarrollo de formas elementales, presentes desde un principio. El proceso de desenvolvimiento, en tanto lógica evolutiva, implica un proceso de diferenciación creciente y supone mayores niveles de organización.
Los evolucionistas culturales consideraban que el progreso humano podía mostrarse también a través de la observación y clasificación. Aplicando el método comparativo estos antropólogos se dispusieron a ordenar científicamente las semejanzas y diferencias culturales en un esquema evolutivo: salvajismo, barbarie y civilización.
Tylor consideraba que la cultura debía ser catalogada, diseccionada en detalles y clasificada en grupos. La comparación se sustentaba en un tipo de razonamiento familiar.
El “nosotros” no solo era punto de partida de viaje al “otro”, era también el parámetro para clasificarlo dentro del modelo estadial.

1. Lischetti, M: "Antropología". Eudeba. 1993. Pág. 11/31.

- Caracterización de la antropología como ciencia-

La antropología apunta a un conocimiento global del hombre, aspira a un conocimiento aplicable al conjunto de la evolución del hombre. El campo de intereses de la antropología es vasto. Cubre todas las épocas, todos los espacios, incorporando en las últimas décadas estudios en sociedades complejas. Cubre tanto la dimensión biológica como la dimensión cultural. Pretende explicar tanto las diferencias como las semejanzas entre los diferentes grupos humanos. Pretende dar razón tanto de la continuidad como del cambio de las sociedades.
La antropología aporta como producto básico de su práctica el descubrimiento y la objetivación del “otro cultural”. Como ciencia especifica, la antropología aparece recortando un sector particular, el de grupos étnicos y socioculturales no europeos y ulteriormente, no desarrollados.
Ese “otro cultural”, objeto de la antropología, habrían sido en el transcurso del desarrollo histórico de la disciplina en primer término, los pueblos etnográficos o conjuntos sociales antropológicos, luego los campesinos y por último, las clases subalternas. Todos estos “otros” aparecen como ejemplos de una “diferencia”. Esas otredades poseen diferencias de signo distinto; lo único que tienen en común es la afirmación de la diferencia.
En la actualidad, el campo de estudio de la antropología es la sociedad en su conjunto.
La sociología se constituye como la ciencia de “nosotros” y la antropología como la ciencia de los “otros”.

Para Firth, el antropólogo puede ser clasificado como un sociólogo que se especializa en la observación directa sobre el terreno y a pequeña escala, y conservando en cuanto a la sociedad y a la cultura, un cuadro conceptual que acentúa la idea de totalidad.
Aunque los objetos de la investigación de la Antropología sean, en la actualidad, problemas de nuestra propia sociedad, se la sigue considerando como estando alejada de lo occidental.

Los datos de la antropología proporcionan el conocimiento de toda la historia cultural del hombre, desplegada en la diversidad de la experiencia humana.
No se conforma sólo con la descripción de la diversidad human, aspira también a proporcionar un conocimiento científico de la sociedad.
El papel de la antropología sería el de cuestionadora de cada sociedad particular. La metodología ha sido tradicionalmente inductivista y empirista.
Se configuran diferentes ramas de la antropología general, centradas en distintos aspectos o dimensiones de la experiencia humana.
- La antropología biológica o física fundamenta los demás campos de la antropología en nuestro origen animal.
- La arqueología destierra los vestigios de culturas de épocas pasadas.
- La lingüística antropológica aporta el estudio de la gran diversidad de lenguas habladas por los seres humanos.
- La antropología cultural, (Tradición de EEUU, privilegia concepto de cultura)
- La antropología social (Gran Bretaña), y la etnología (Francia) se ocupan de la descripción y análisis de las culturas del pasado y del presente. Privilegian los conceptos de estructura y de función.
Otra distinción en las denominaciones es la que existe entre Etnográfia y Etnología.
Etnografía → Se denomina así al trabajo sobre el terreno. Toma generalmente la forma de un trabajo monográfico, que contiene la descripción de un grupo limitado. Etnografía como descripción de las culturas.
Etnología → teorización acerca de las descripciones de las culturas.

II. Situación histórica y conocimiento en antropología
El colonialismo ha sido la condición necesaria de la aparición de la antropología.
Pierre Bonte distingue 5 periodos históricos- científicos en el desarrollo de la antropología:

Siglo XV:
-Descubrimiento occidental del mundo.
-Desarrollo del capitalismo mercantil y del comercio de esclavos.
-Acumulación primitiva del capital. Descubrimiento del “mundo salvaje”

Siglo XVIII:
-Liquidación de la esclavitud e inicio del colonialismo propiamente dicho.
-Formación del capitalismo industrial occidental y nuevas posibilidades de acumulación de capital.
-La dicotomía “salvaje- civilizado”, se convertirá en “primitivo- civilizado”.

1850 a 1880:
(Entrada en la fase imperialista de reparto del mundo y origen de las conquistas coloniales. (Repitiendo la dicotomía anterior “primitivo- civilizado” la antropología se constituye como disciplina independiente y comparte con las ciencias de la época la ideología del evolucionismo.

1920 a 1930:
(Implantación definitiva y triunfante del sistema colonial.
(Critica al evolucionismo.
(Constitución de la antropología clásica y de sus diversas escuelas científicas que definen los métodos de observación y análisis.

1950 a 1960:
-Desarrollo de los movimientos de liberación nacional y comienzo de los procesos de descolonización.
-La antropología plantea de nuevo su objeto y su relación con el mismo.

Caracterización del tercer periodo de Bonte. Europa del siglo 19

El año 1870 marcó para Europa el inicio de un largo período de paz. El éxito al congelar las tensiones europeas se obtuvo a expensas del resto del mundo, que precisamente en aquellos años fue escenario de luchas continuas y objeto de reparto entre las grandes potencias. El sentimiento de superioridad de los blancos estaba asociado al gran progreso económico que en aquellos años había efectuado Occidente. En este magno proceso de crecimiento y reestructuración del sistema económico occidental deben buscarse las causas profundas de la expansión colonial. Hubo una importante y prolongada crisis denominada “gran depresión” caracterizada por una producción superior a la capacidad de absorción de los mercados.
El sistema productivo occidental se encontró por lo tanto frente a la necesidad de reestructurar por completo sus bases, condición indispensable para no incurrir en un auténtico desastre económico. Europa estaba cerrada por barreras aduaneras, las potencias comenzaron a buscar en otra parte las salidas para sus productos. Los grandes monopolios en formación debían asegurarse un rendimiento continuo e invertir en áreas ventajosas el exceso de capitales que su gran vitalidad económica les permitía acumular. En Europa esto no era posible. La posesión exclusiva de regiones ricas en materias primas constituía una necesidad cada vez más esencial para los grandes grupos económicos. El imperialismo se convirtió en la doctrina política de Gran Bretaña y luego le siguieron Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y Portugal. Esta era la situación de la economía política en la Europa del siglo 19.

La antropología, a la que se le confiere en virtud de la división del trabajo científico el estudio de las culturas diversas, diferentes de la cultura occidental, debe colocarse necesariamente ante la situación colonial.
La situación colonial es la dominación impuesta por una minoría extranjera racial y culturalmente diferente, que actúa en nombre de una superioridad racial o étnica y cultural, afirmada dogmáticamente. Dicha minoría se impone a una población autóctona que constituye una mayoría numérica, pero que es inferior al grupo dominante desde el punto de vista material. Esta dominación vincula en alguna forma la relación entre civilizaciones radicalmente diferentes.
La situación colonial nace de la conquista y se desarrolla a partir del establecimiento de relaciones entre dos seres sociales, entre dos civilizaciones. Conoce en el curso de su desarrollo una serie de tiempos fuertes y débiles en la presión ejercida por el grupo dominante.
Balandier distingue tres tipos de empresas dentro de su caracterización de la situación colonial:
La empresa material: control de la tierra, economía ligada a la metrópoli.
La empresa política y administrativa: control de autoridades legales, control de la justicia.
La empresa ideológica: tentativas de desposesión religiosa para permitir la evangelización.
Los colonizados prueban la situación colonial como una empresa de desposesión material y espiritual.
Es sobre esta situación histórica concreta que se va a desarrollar la antropología clásica. El colonialismo no es sólo expansión y dominación económica, sino también dominación y etnocentrismo culturales. El colonialismo supone la creencia en una sola cultura.

En todos los tiempos se ha colonizado pero a fines del siglo 19 se va a pretender además, estudiar científicamente los pueblos que se colonizan y colonizar científicamente.
Las escuelas antropológicas que dominan la historia de la expansión colonial de los siglos 19 y 20 son el evolucionismo y el funcionalismo.

Para los pensadores originales del siglo 18 los salvajes son los representantes contemporáneos de los hombres de origen o próximos al origen.
En cambio para los pensadores evolucionistas, el primitivo es el representante del estadio primero de la sociedad.
El origen es concebido en el siglo 18 como lo auténtico, en tanto que en el siglo 19 será concebido como lo simple y lo inacabado. En la medida en que el origen es lo auténtico, se pueden obtener de él enseñanzas teóricas y prácticas.
Las propiedades generales de las sociedades son comparables; tienen preocupación e intereses comunes. Y es así, como el interés y las preocupaciones de las sociedades salvajes son las mismas que las de Europa.
Hacia 1860 la reflexión antropológica toma un nuevo rumbo. Entre 1860 y 1880 aparecen las obras clásicas de Tylor y Morgan. El contenido de las mismas explican que las sociedades están alineadas según un continuo homogéneo y único, jalonado por cortes: “estadios de avance”.
Ya ha caído en desuso la ideología del buen salvaje y ha sido suplida por la de la superioridad de la sociedad civilizada o industrial. Dentro de esta corriente de ideas, a la antropología le cabe como tarea la descripción de esas sociedades atrasadas antes de que sean trasformadas por Occidente.
Europa tiene el derecho y el deber de abrir los pueblos coloniales a la civilización. La especificidad de la colonialización contemporánea no es sólo el hecho de una sociedad que se cree superior, sino el hecho de una sociedad que cree fundamentar su superioridad en la ciencia y especialmente en la ciencia social.

La asimilación constituye el objetivo de la colonización en la perspectiva evolucionista. O sea, la entrada de todas las sociedades no occidentales en la órbita de la “civilización”.

La penetración colonial supone dos procesos conjuntos: la apropiación y privatización de la tierra y la producción de mano de obra barata. Estos procesos se sostienen sobre los siguientes supuestos:
a) considerar que lo “descubierto” no pertenece a nadie;
b) invocar causas legales;
c) legitimar los hechos de apropiación por la superioridad intrínseca de los europeos y por la incapacidad de los pueblos no europeos.

El funcionalismo va a surgir en el seno mismo de la ideología evolucionista como la necesidad que tiene la colonización de conocer las instituciones locales, para lo cual se requiere el análisis de las estructuras sociales indígenas.
Se deja el aspecto conjetural reconstructivista del evolucionismo en pos de un análisis empírico de los hechos y que va a devenir análisis sincrónico.
La técnica de trabajo de campo se va a imponer para cumplimentar los objetivos del funcionalismo.
El método funcional va a poner su interés en las relaciones existentes entre costumbres, instituciones y aspectos culturales.
El antropólogo deberá ahora permanecer largamente sobre el terreno para comprender a la sociedad en su interioridad.
La antropología, con el funcionalismo, deja de ser el mirador de la civilización ante las costumbres “aberrantes”. Es el mirador de la sociedad industrial ante la vida auténtica.
El funcionalismo se define por contraste con las otras corrientes que lo han precedido.

A partir de la segunda guerra mundial, se abandonan las concepciones relativistas, se asume un neoevolucionismo que mide el adelanto de las sociedades humanas por cantidad de energía consumida por habitante. Y el mundo queda dividido en países desarrollados y sub-desarrollados.

domingo, 30 de agosto de 2009

Actividad Nº1

En la Comisión 17 , Día y Horario: Jueves 13:30 a 15:00hs nos encargaron hacer la siguiente actividad que comparto con ustedes...

Hacer click sobre la imagen...


martes, 25 de agosto de 2009

Hay un tren en movimiento...

Un poquito de historia:
Habia una vez en el primer cuatrimestre, un chico que hacía resúmenes de la facu en computadora. Él daba clases de computación, asi que tenía facilidad con el manejo de internet. Un día, altruístamente se le ocurrio que esos resúmenes, podían llegar a ser subidos a una página de internet para que todos puedan acceder a ellos, ya que podrían llegar a servir de algo, pensaba el chico. Procedió a realizarlo y al poco tiempo dió conque sí, lo que se le había ocurrido tenía frutos positivos para los otros. Esto lo motivó a sumar fuerzas y otros pudieron oler el entusiasmo, y también se unieron. Hoy en día somos 522 estudiantes de psicología los que participamos en esto. Jajajaja. No, mentira. Pero somos varios y seguiremos construyendo, porque hay metafóricamente lo que dice el título que hemos elegido.

Proyecto:
Esto de los Blogs puede llegar a tener una trascendencia importante si es que asi lo proyectamos, porque es algo accesible para todos y una herramienta fácil, dinámica y multifacética, aparte de ser un punto en comun de los estudiantes, un centro de encuentro social donde convergan las energias académicas.Aparte de ofrecer el material de estudio, con como vos dijiste seba, una pisca de aquello que viene de mas allá, que ofrece un entendimiento fluido, aquello que no enrosca, si no que desata el conocimiento durante la lectura, mientras tenes un contacto agradable con el material, nos interesa que los blogs sean una suerte de sustento académico en el que no solo se reciba sino que tambien salgan aportes de uno hacia el trabajo común, enriqueciendo puntos de vista y elaboraciones.Los psicoblogs serian entonces también un puente intercomunicativo entre nosotros los estudiantes, que permita crear constantemente nuevos modelos de estudio, a su vez conectándonos para el intercambio de información, tanto la acádemica escencial como las cuestiones laterales de nuestra carrera que se deseen transmitir.Generar intercambios de elementos diversos referentes a nuestra actividad común, esa es la idea.

Concepto PsicoBlogs: Transmisión de materiales quintaesenciados, resúmenes, cuadros, respuestas a preguntas y constante intercomunicación.